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Impacto económico del Central Romana en La Romana

Central Romana

Es normal la influencia que una empresa de esta envergadura ejerce en la comunidad que le rodea. El Central Romana ha incidido y hasta moldeado en gran parte la vida del romanense a través de su historia.

Claro que esta influencia es matizada por el equipo humano de directores y ejecutivos, sobre todo por la cabeza visible de los grupos que sucesivamente han dirigido la empresa.

Así, vemos que desde el año 1916, hasta cerca de los 40, estuvo al frente de la empresa el señor Ernest L. Klock, (Mistel Cló, como le llamaba el pueblo), quien impuso su estilo durante todos esos años, debiendo hacer frente a las dificultades durante la depresión económica de los años veinte, que redujo drásticamente las actividades de la industria azucarera.

Este señor, con la formación típica del norteamericano que vivió entre las dos grandes guerras mundiales, pasó la mayor parte del tiempo inmerso en sus asuntos administrativos, dejándose ver en áreas del pueblo sólo cuando se le solicitaba en asuntos muy importantes de la comunidad, como lo atestiguan los periódicos locales de la época. Mencionar a Mr. Klock en la dirección del Central, era como hablar del presidente de la República.

Su sucesor, el ingeniero Williams T. Hennessy, ya tenía varios años laborando en la citada empresa como ingeniero de gran capacidad, siendo el constructor del puente ferroviario y peatonal que atraviesa la Ría Romana hacia el sector de Buena Vista.

Se dijo en su tiempo que el proyecto de este puente fue su tesis de grado en una universidad norteamericana, donde se graduó. Su administración duró varios años y le puso su sello personal.

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Parte de esto eran sus apariciones sorpresivas en las madrugadas en las áreas de trabajo nocturno, completamente vestido de blanco de pies a cabeza, con su característico sombrero de Panamá.

Los obreros y empleados del Central que vivieron esa época decían que era una demostración de su celo por la buena marcha de la empresa. La administración del Central Romana en el año 1946 debió de enfrentar un movimiento de huelga motivada por reivindicaciones sociales de parte de los líderes gremiales de la época y que fue reprimida duramente por el gobierno de la dictadura trujillista, dejando un saldo trágico de varios líderes gremiales muertos, entre los que se cuentan Julio García (Blanquito), Héctor P. Quezada (Negrita), además de los que tuvieron que salir al exilio.

Otro de los administradores de la época lo fue Mr. Edward G. Kock, quien a su vez fue sustituido por el Ing. Belfort Víctor Marionneaux, y luego tuvimos el primer administrador de nacionalidad dominicana, el señor Luis José Álvarez, quien lo fue por poco tiempo.

De los últimos administradores que ha tenido el Central Romana debemos hacer mención de un administrador muy recordado por todos los habitantes de la región Este. Se trata del Dr. Teobaldo Rosell a quien le tocó dirigir la empresa en sus años de modernización y apertura.

Al inicio de su gestión, debió hacer frente a paros laborales debido a reclamaciones sindicales, producto de las luchas y aspiraciones reivindicativas propias de un país recién salido de una guerra civil, con sus consecuencias negativas, y al inicio del gobierno del Dr. Joaquín Balaguer en las mismas circunstancias.

El Dr. Teobaldo Rosell manejó la situación hábilmente y pudo salir adelante, pasando luego a la reorganización general de una empresa por largos años establecida, pero con pocos cambios en su estructura original. Aquí quedó demostrada su capacidad de trabajo y su innegable liderazgo, adquirido en sus largos años de experiencia en la industria azucarera en su nativa Cuba y luego en los Estados Unidos.

Ya para la época de la administración del Dr. Teobaldo Rosell, la empresa aplica el programa de dar mayor oportunidad de trabajo a jóvenes profesionales dominicanos, quienes mediante la práctica y bajo su rectoría adquirieron experiencia, lo cual tuvo resultados positivos como se vería más adelante.

Al dejar la administración del Central, ya ésta era una empresa con toda la pujanza de una institución moderna. Al despedirse del país dejó un gran caudal de amigos y no pocos detractores, producto esto último de las veces que tuvo que aplicar mano dura en la solución de los conflictos laborales.

Aquí recordamos la frase de Sir Winston Churchill, quien dijo: «La característica principal de los grandes líderes es que tienen la mitad del pueblo a su favor y la otra mitad en contra».

A su partida, la administración quedó a cargo del Ing. Carlos Morales Troncoso, segundo dominicano en ejercerla, quien luego de varios años desempeñándose en diferentes áreas de la empresa, tomó sobre sus hombros tan delicada misión.

El Ing. Carlos Morales Troncoso, dirigió a cabalidad esa administración, pasando luego al campo político, ejerciendo esta actividad con éxito, ya que fue por dos períodos consecutivos vicepresidente constitucional de la República, al lado del presidente Dr. Joaquín Balaguer.

En la actualidad, la administración del Central Romana está presidida por el Ing. Eduardo Martínez Lima, profesional con preparación y experiencia, quien ha logrado formar un buen equipo de trabajo integrado por un grupo de hombres capacitados, en su mayoría dominicanos, con los cuales él ha conseguido llevar el Central Romana a producciones récord, ampliando así mismo sus servicios a las áreas de interés humano, mostrando con sus logros una empresa que hoy es modelo en el mundo.

Cada uno de estos administradores impuso su estilo personal al dirigir la empresa y a la cúpula que los acompañó en esa tarea, estilo que también se reflejó en la comunidad.

En esta larga relación empresa-comunidad, no sólo se destacaron los administradores, sino también ejecutivos de otros niveles cuyo paso es bien recordado por el pueblo de La Romana, y de los que mencionaremos unos pocos.

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