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La Época Navideña en La Romana de los años 50 y 60

La Época Navideña en La Romana de los años 50 y 60

La Romana, R.D.- Las navidades en La Romana para los años cincuenta y sesenta, eran fabulosas, siempre reunidos con los familiares, amistades y hasta desconocidos que llegaban a nuestros hogares y recibidos con los brazos abiertos, como verdaderos seres humanos.

Aunque los años van pasando lentamente o vertiginosamente, siempre recuerdo en mi memoria, los “Alegres Despertar” de los hermanos Mariñez por La Voz de La Romana, que desde las cuatro de la madrugada, ponían alegría en las familias, que en grupos bajábamos hasta las misas de aguinaldo, que nuestro siempre querido y recordado Padre Abreu, efectuaba como algo especial.

Igualmente luego de concluida la misa, salíamos para una casa que ya previamente había sido escogida, llegamos allí y la alegría se convertía en comida, bebidas, abrazos y luego para las escuelas.

Muchas veces íbamos a la iglesia hasta con los uniformes, para así poder seguir para la escuela y como estábamos en periodo de exámenes, no teníamos que caminar con libros.

Aquellos tiempos fueron maravillosos, pero tenemos que reconocer que cada momento en nuestras vidas ha tenido su buena época, pues es la que se disfruta, se goza, se vive y que finalmente conformara parte de nuestra historia personal.

Esa época, al igual que la presente, es digna de recuerdo, en nuestros tiempos, no existían los tantos asaltos y robos, como en estos momentos, era el tiempo en que hombres, mujeres y niños podíamos salir a las calles en cualquier momento, hora y lugar, sin tanto temor, como ahora ocurre no tan solo en nuestro país, sino en cualquier lugar de la tierra, la situación es la misma.

Las personas en una amplia mayoría vive de lo que el otro hace, piensa y tiene… Para aquellos tiempos, la amplia mayoría se trasladaba de un lugar a otro a patita limpia… hasta que para los años 60 llegaron las primeras guaguas que hacían el tránsito local y su costo era de apenas 10, 15 y 25 centavos… hoy eso no tiene precios, pues todo ha subido como las nubes.

También los menores tan solo conocíamos a los 3 tres magos, pues no existía la transculturación que hoy mantiene en lucha a los tres barbudos con un sujeto que habla inglés y que trae los juguetes que le da la gana, todo lo contrario a los tres reyes, cuyos artículos se compraban en la ferretería de los Tuma e igualmente en la de Ulises Flaquer.

Luego llegó el Jala-Jala y hasta en la acera se ponían los juguetes, para alegría y satisfacción de todos. Cuando esto ocurría, ya muchos éramos unos jóvenes, pero siempre la alegría navideña, era la misma…

La comida, se componía del recordado locrio de carne de cerdo, la empanadilla de yuca, rellena de res o carne de pollo. Los espaguetis y todo el mundo tenia su recordada y sabrosa “Telera” que hacían en la panadería de los Pichardo, localizada en la Avenida Santa Rosa en las cercanías de estación de gasolina “Esso” de Manuel Báez.

Luego los tiempos cambiaron y las panaderías se modernizaron y llego la familia de Don José López, en las cercanías del actual local de los bomberos en la Francisco Richiez D., donde se conseguían todo los buenos dulces y panes en diferentes tipos.

Antes de todo este progreso, tenemos que recordar la bodega del Central Romana, donde hoy funciona la oficina de Contraloría y demás servicios. En este pequeño y rudimentario centro comercial, existía un área de ropa, una ferretería y en el centro del mismo algo hacia como una joyería. Igualmente en este lugar había una parte donde se adquirían carnes con cortes especiales que hacia Mr. Edward.

Todavía recuerdo a Don Moisés Romero, Jorge Ortiz Pérez, conocido con el apodo de “Gogo” y quien era mi tío y falleció en años recientes en Nueva York y Bienvenido Custodio. También laboró en esta sección Thelma Vélez, madre de mi ex alumno Agustín Amstrong Vélez y otras damas y caballeros que hicieron historia.

La llegada de los Reyes era fabulosa, pues había que esperar 364 días para la llegada de estos, ya que aquella época no era como ahora que durante todos los días del año, los niños reciben regalos de juguetes, buenos y caros… Nuestra generación tenia que hasta crear juguetes, como eran los trompos que hacíamos con las tapas de las latitas pequeñas de pinturas, que le hacíamos un hoyito en el centro, para pegarla con brea o con “sellalotodo” que era lo que se usaba para tapar los hoyos que se hacían en los zines cuando se oxidaban o al clavo que tenia cabeza se le iba y por allí se colaba el agua.

Recuerdo los carritos de madera que hacían en el taller de ebanistería de don Rafael Solano, que para esa época estaba localizado en la Dr. Teófilo Ferry, en las cercanías del mercado publico, por donde estaba la Farmacia de dona Emma Arredondo y la fabrica de harina de maíz, Sello de Oro, de don José Flaquer.

Después del 6 de enero, pasaban unos días y por supuesto aquellos que no recibieron los Reyes en sus hogares, tenían la llegada de la Viejita Belem, que llegaba repleta de juguetes para los menos agraciados. Pero no todo era alegría en el día de Reyes, pues muchos de los menores que recibían buenos regalos, como eran las bicicletas, llegaron a fallecer ese día, pues como éramos menores, también éramos desenfrenados y no veíamos el peligro, por lo que muchos sufrieron roturas de brazos, piernas. No se me olvidan los caballitos de palo, que siempre corríamos en los patios y calles de nuestros barrios.

Muchas de las que hoy son abuelas, en La Romana y otros pueblos, comenzaron su transitar por la vida jugando muñecas y cocinando en los patios de sus hogares, sobretodo haciendo los recordados “cocinados” con ollas y demás cosas que le prestaban sus madres y abuelas, para poder jugar con los utensilios de cocinas que le habían traído los Reyes, por supuesto era su primera aventura para así poder ir aprendiendo a cocinar para el futuro.

Empecé con la música navideña en La Voz de La Romana, donde José Feliciano, José Antonio Salamán, Olga y Tony, el fallecido Félix del Rosario, tunas y coros dominicanos y extranjeros, tenían siempre un lugar preferido en esta época y me imagino que todavía tiene que ocurrir en este momento.

Quizás este artículo tenga una segunda parte, pero me agradaría que si alguien tiene algo que agregar que lo haga libremente, pues será bien recibido.

Artículo por: Ramón Vélez | San Juan, Puerto Rico.
Vía: La Romana Calle Arriba Calle Abajo